
Es el motor de todo. Es el centro del grupo, todo gira en pos de él. Es actor pero su capacidad para organizar, ver, rever e idear lo llevó a dirigir esta pieza de creación colectiva. El maneja el tren en el que todos estamos subidos… en el que fuimos subiendo de a poco, con algunos altibajos. Esta obra sin él no existe. RUMORE no sería RUMORE y nos dedicaríamos a otra cosa. Tiene perseverancia y aunque los objetivos se alejen a veces, siguen ahí como un horizonte a perseguir. Él los persigue y nos toma de la mano para que lo acompañemos.
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