
Él también está desde los comienzos. Siento que toma el mundo del arte como un juego, un modo de expresión de su mundo interno. Se pone la peluca, los vestidos y sale para matar… de risa. Su personaje es desopilante y tonto y él se ríe de esa estupidez con su sonrisa publicitaria que contagia a todos. A veces parece que no supiera donde está o que está haciendo, se pierde, pero eso le da un toque de espontaneidad increíble a su construcción. Cree en lo que hacemos, tiembla antes de salir a escena pero sale y lo disfruta y nos hace disfrutarlo a nosotros.
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